AGRO

La revolución microbiológica en la agricultura

La agricultura enfrenta actualmente una confluencia de desafíos sin precedentes: el cambio climático, la degradación de suelos, la pérdida de biodiversidad y el aumento de la resistencia a pesticidas químicos. En este contexto, los productos biológicos emergen como una alternativa viable y sostenible.

El modelo agrícola dominante del siglo XX, basado en agroquímicos de síntesis y alta mecanización, permitió alimentar a una población creciente, pero ha generado efectos colaterales significativos: contaminación ambiental, pérdida de fertilidad en los suelos, reducción de polinizadores y aumento de plagas resistentes.

Ante este escenario, la comunidad científica y el sector agroindustrial están migrando hacia un paradigma más sostenible, donde los agentes biológicos tienen un papel central.

Dentro de este nuevo enfoque, el género Bacillus se ha convertido en uno de los pilares del desarrollo de productos biológicos para la agricultura moderna. Su capacidad para formar esporas le otorga estabilidad y resistencia, lo que promueve que sea especialmente apto para formulaciones comerciales. Además, distintas especies de Bacillus presentan mecanismos de acción múltiples y complementarios, lo que permite su aplicación como biopesticidas, biofertilizantes y bioestimulantes.

Bacillus como agente de control biológico

Diferentes artículos demuestran la capacidad del género Bacillus para inhibir el crecimiento de hongos fitopatógenos como Fusarium, Botrytis, Rhizoctonia, y Sclerotinia, entre otros. Esta actividad se basa en la producción de metabolitos antimicrobianos (lipopéptidos como surfactina, iturina, fengicina), la competencia por espacio y nutrientes en la rizosfera y la activación de defensas sistémicas en la planta.

Especies como B. subtilis, B. amyloliquefaciens y B. velezensis han sido ampliamente estudiadas y ya forman parte de productos comerciales registrados en distintas partes del mundo.

También se ha destacado el uso de B. thuringiensis (Bt) como bacteria formadora de esporas y endotoxinas que son proteínas cristalinas con actividad insecticida pero inocuas para humanos y otras especies de animales no considerados plagas para los cultivos. Estas toxinas son específicas contra larvas de insectos plaga, principalmente lepidópteros, dípteros y coleópteros. Bt se aplica en agricultura como biopesticida seguro, selectivo y biodegradable.

Bioestimulación del crecimiento vegetal

Ciertas cepas también actúan como bioestimulantes, promoviendo el desarrollo vegetal a través de producción de fitohormonas, especialmente ácido indolacético (AIA). También es relevante la solubilización de fosfato o la mejora del sistema radicular, que incrementa la absorción de agua y nutrientes.

Estos efectos son especialmente valiosos en contextos de estrés abiótico como sequía o salinidad. Ejemplos como B. subtilis, B. pumilus, B. megaterium y B. licheniformis, forman parte de la lista de Bacterias promotoras del crecimiento vegetal, haciendo de los Bacillus un componente clave en bioformulaciones adaptadas al cambio climático.

Uso como biofertilizante

Además de estimular el crecimiento vegetal directamente, algunas cepas de Bacillus pueden facilitar la absorción de nutrientes por su interacción con la rizosfera liberando enzimas como fosfatasas o sideróforos.

Es evidente que la agricultura del siglo XXI necesita reinventarse para ser más productiva, resiliente y ecológicamente responsable. En este camino, los productos biológicos ofrecen un abanico de soluciones prometedoras que aún requieren investigación, desarrollo y validación a gran escala.

Zellag ha adoptado esta oportunidad como eje central de su estrategia de innovación. Mediante un enfoque integral, la empresa se posiciona como un actor activo en la transición hacia una agricultura más adaptada al futuro.

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